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MALBA MUSICA:  BEAT 400

 

Malba música o Malba sounds o como quieran llamarlo, pero nosotros lo llamamos así, fueron, son, los shows y performances, o los shows-performances o los performance based shows, que se programaron en el auditorio (más conocido por su función de cine) y las salas del museo siempre en relación con las muestras o la estética de los artistas comprometidos en las muestras o la colección permanente del museo.

Beat 400 es una referencia justamente al auditorio que cumple funciones de cine pero que las funciones de este ciclo con acento en el sonido lo convirtieron en un cinema-cajitademúsica. Porque de la casi innumerable cantidad de imágenes el fotógrafo decidió que fueran 400 y entonces, claro, si juntamos que es el cine del museo pero que se usa para encontrarle sonido a la estética de las muestras se nos vienen encima los 400 golpes de Truffaut. Y por eso para traducir el entendimiento visual al sonoro es que los golpes se convirtieron en beats. No es una traducción al inglés porque da for export sino porque cada imagen es eso, la representación de un posible beat.

Pero estoy mirando las fotos y me demoré en ser amable e introducir el título de lo que están leyendo. Estuve antes, durante y después de estas fotos: pensando en qué artistas (sonoros) podían aplicar a qué artista (visual) y en que concepto era el mejor para que no vinieran al auditorio a, digamóslo brutalmente, pasar música como disc jockeys de sí mismos.

Hay algo inherente al programa que reúne estas cuatrocientas tomas y las dispone en secuencia que se escapa de la tecnología para entrar en un terreno menos certero al que no quisiera llamar magia para no tentar al demonio del realismo…mágico. Recién pasé una foto de Axel Krygier junto a Ezequiel Cutaia. 

Obras electroacústicas del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (1966-1974) utilizadas en la

intervención "Extraños en la noche"

10-2-2014. Axel Krygier: "Versiones desvestidas" (muestra "Encuentros/Tensiones")

Es una de esas fotos que llamaríamos “movida” pero lo que yo veo es una traslación del mundo de las resonancias armónicas a los cuerpos sueltos, sin instrumentos, sobre el escenario. Como si las vibraciones de las cuerdas y el teclado de Krygier proyectado en el sistema de sonido no se hubiera ido del todo y la foto tuviera el poder de darnos una versión de ese progresivo abandono de la materia acústica.

Pero lo mejor viene después, cuando avanzo el cursor hacia la foto siguiente. Y entre las dos fotos se sabe no hay foto. Hay un blanco que dura segundos pero que la memoria óptica traiciona y proyecta, emulsiona, sobre esa superficie de blanco virtual un ligero fantasma, la forma vacía de Krygier, un segundo antes de que se vea nada (de hacer la nada visible).

 

Hay algo en esta secuencia que me remite a lo que intuitivamente, de a poco, entendí como el “efecto Bort”. Es decir. Muchas veces a lo largo de este año y parte de 2013 sentí que todas estas performances se hacían con un objetivo muy propio del espectáculo (entendido como organización del tiempo y el trabajo) y la política (entendida como negociación entre el poder fáctico y la ilusión representativa): para la foto. ¿Escucharon esa frase, dicha con la boca media torcida, no? Cr7, por ejemplo, juega al fútbol “para la foto” o para alimentar su imagen proyectada en un mosaico arborescente de pantallas y pantallitas. O se inauguran obras públicas como castillos de arena y se celebran acuerdos programáticos justamente “para la foto”.

Esto se dice igual pero no es lo mismo, el lenguaje permite ese tipo de travestismo. La sensación era que luego de haber pensado y producido estos performance based shows había un misterioso interregno que nos remitía a los tiempos cavernarios pero recientes del #cuarto-oscuro. Esto iba desde que terminaba la función en auditorio hasta que recibía en mi cuenta de g-mail el archivo we transfer con el remitente “maxi bort le ha enviado…” Podría decir que ir descubriendo el registro fotográfico de la noche inmediatamente anterior (porque, sí, en general este proceso correspondió a una lógica de fordismo  anfetamínico: la fábrica porque sí, porque “we want the world and we want it now”, la línea de montaje hiper-ansiosa de la era del “send it” y el “download it”) se pareció un poco a abrir una caja de regalos sorpresa porque las imágenes siempre superaban a la imaginación de lo que suponía eran las imágenes de los shows.

Trabajar para la foto tenía, tuvo, otro significado. Hay imágenes entre estas 400 que dan esa idea de premeditación. Todo este concepto, todo el ensayo, toda las performance en tiempo real tuvieron un único objetivo: postales inauditas de conciertos en Buenos Aires en este paradojal off que es el auditorio Malba. Escenas que por ciertas cuestiones del apoyo visual que los artistas pensaron y produjeron para sus shows necesariamente reflejaban una iconografía distinta de la que acostumbra escapar de los conciertos.

Sigo mirando y anoto:

                                

 

 “Dani Umpi y la Loca Mala proyectados como sombras de Tim Burton contra la pantalla; pero sombras activas; independientes de los cuerpos iluminados; sombras abandonadas a un más allá de la pantalla de cine”

                                “Un motivo recurrente, obsesivo, del efecto Bort es la foto del que está recortando la imagen mayor en la pantalla ínfima de un smart phone. La primera imagen de esta hipotética serie acaso no pudo ser superada. Una visitante al Self Obliteration Room de Yayoi Kusama apunta su celular contra Bruno Cecconi, ejecutante de shamizen y otros instrumentos del Japón ancestral. La foto de la foto da estampita de un santo apócrifo inmolándose en lunares de sangre, de un santo del instante nomás.

El público de Malba sounds es muy de mirar a través de la pantalla inteligente. No me interesa ver esto aquí, es muy tarde ya para la crítica sociológica, necesito completar este texto para abandonarme a otros placeres. Lo que vengo a decir es que la insistencia de Bort en este registro de época tiene una lógica de darwinismo soft. La cámara profesional, con su arquitectura de cámara de fotos (del mismo modo que hay una forma piano que no puede ser reemplazada por un tamagotchi que reproduzca samples de Keith Jarrett) se monta sobre la foto aficionada que, además, es blanco-nada sino se comparte inmediatamente vía twitter o instragram, la Kodak Fiesta del paparazzi celular aficionado.

Otras cosas que anoto conforme avanzo en Beat 400:

                           “¿Vieron que el ciclo “Extraños en la noche” que usaba la sala 3 de la muestra de Le Parc como un lounge de música concreta y electrónica (original del Di Tella) produjo una forma propia de coreografía y que esa coreogreafía espontánea relacionada con la disposición de los cuerpos en un viaje de lsd se volvió ícono, isotipo de esa secuencia de la muestra? ¿También hay que especular que toda la millonaria movida de Le Parc se llevó adelante para tener fotos así, propias? ¿Situaciones para la foto?

 

Está claro que donde no hay una producción ya publicitaria ya periodística no hay posibilidad de trabajar zonas a priori. Hubo quienes apostaron más a la intimidad con el escenario negándose a abrir nuevos episodios de la serie pero en general todos trabajaron con UNA FOTO en mente. Acaso el ejemplo más acabado y extremo de esto hayan sido las “perfo” de Rob Conlazo para Yayoi Kusama (Pomelo Concerto: ópera shock) y Julio Le Parc (Odisea cinética I y II) donde la línea entre la improvisación musical (free rock, noise, fluxusdelia), ciertos pasos de teatro entre absurdo y dadá y el uso de la pantalla ya no como apoyo visual sino como una especie de avant premiere site specific buscaran con mayor énfasis la documentación fotográfica. La primer tanda de fotos de Rob Conlazo reflejó esto con situaciones y encuadres que no habíamos visto en el show, que nos hacía pensar que en el auditorio Malba como un espacio conquistado por un cierto tipo de arte visual-sonoro en desarrollo. A cada imagen correspondía un grado de estupor in crescendo: ¿Qué es esto?

 

16-6-2014. Dani Umpi: "Parangolés Rígidos" (muestra Mario Testino)

7-9-2013. Intervención sonora "Self Obliteration, el llamado" (muestra Yayoi Kusama)

26-8-2013. Rob Conlazo: "Pomelo Concerto" (muestra Yayoi Kusama)

agosto/octubre 2014. Intervención sonora "Extraños en la noche" (muestra Julio Le Parc)

(No puedo ser ordenado con esto. Mientras busco las imágenes del Pomelo Concerto se cruzan otras de las que tengo que decir algo y eso no puede esperar: ¿Vieron la de Palo Pandolfo saludando junto con su percusionista el puño en alto apretado y todo haciendo parte en el la proyección gigante de Juanito juega con un trompo de Berni? Quiero decir, en ese instante, Palo Pandolfo estuvo dentro de la obra de Berni, hasta comparte la gama oxidada. No que la proyección lo cobijo, no. Es una nueva obra, efímera, excepto porque tenemos la foto)

 

 

15-12-2014. Palo Pandolfo: "Color Humano II" (muestra Antonio Berni)

Sigo en camino de las fotos de Rob Conlazo que creo guardan la mayor potencia del “efecto Bort” y se me aparecen cosas. Una estética del backstage pero no genérica, una estética del particular backstage de este auditorio donde los artistas y colaboradores y nosotros mismos parecemos estar complotando (no sabía exactamente contra qué) o al menos formando parte de una comunión cómplice. Veo pasar a Leo García maniatado por dos fetish pesados de cuero negro, llevando su canto diáfano al borde de la asfixia, managers que hicieron de enfermeros en una rara postal mezcla de discoteca under y SAME, el back como templo de meditación para María Fernanda Aldana y el re-enacment de una discoteca (Experiment) por los Poncho aquí convertidos en hechiceros de Hogwarts (¿y ese retrato velocísimo de Zuker que es como un Bacon, el DJ en pura contusión cromática, arrancado de la figura casi?). Luego doy con uno de los textos de sala, breves ideas sobre el concepto de la noche y la relación de la música con la imagen sobre la que se trabajó. Dice “este concierto propone (re)descubrir en el espejo un rostro propio y extraño”.

 

28-01-2014. Leo García: "Vital, re-presentado" (muestra Encuentros/Tensiones)

28-01-2014. Leo García: "Vital, re-presentado" (muestra Encuentros/Tensiones)

 

06-11-2013. Maria Fernanda Aldana: "La Década perdida, revisitar los 90" (muestra Encuentros/Tensiones)

 

07-04-2014. Poncho: "Poncho Disco Experiment" (muestra Mario Testino)

Y creo que no necesito buscar más porque esa era la clave del “efecto Bort” que se me reveló (¿en la lengua de la fotografía es castellano medieval?) con la serie de fotos del Pomelo Concerto, experiencia que no quisiera sobreponer a ninguna otra pero que inevitablemente llevó el nivel de la audacia demasiado lejos para ser la primera.

Creo que todas las experiencias, una vez convertidas (muertas y vivas para siempre) en imagen fija pasaron por ese trance: redescubrirse propias y extrañas. No tanto el cómo salí en la foto sino el qué estaba haciendo mientras la cámara me captaba.

Esa suerte de incredulidad frente a la propia acción se manifiesta en estas imágenes en una luz muy propia e inexplicable sobre la que varias veces hablé con el fotógrafo. Nunca pude quedarme satisfecho con sus exlipaciones pues lo que yo veo es una especie de cuerpo presente, de persistencia de la situación viva en la situación inerte de la fotografía. Y esa presencia tiene el espesor y el reflejo de un barniz y ese barniz inevitablemente viaja en el tiempo hacia el claroscuro del quatroccento y lo que entiendo es que no podemos olvidar que todas estás imágenes tienen, siempre, algo furtivo. Habiendo tantas miradas del arte disueltas en la energía del museo, tanto ojo poderoso, cómo no creer o esperar que algo de eso tome posesión de la cámara cuando el sonido quiere atrapar al arte y este a la vida.

 

Fernando García, programador

 

(24/12/2014, 03:30 am)

 

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